Cuatro Razones por las Cuales la Doctrina de la Trinidad no Puede ser Bíblica y no es una Crencia que Respalda las Sagradas Escrituras
Por Armando Pérez Muñoz
Por: Joe Sanmartin
Edición: Planeta Apostólico Pentecostal
Fuente: por Armando Pérez Muñoz y publicado original mente por el teólogo de la IPUC el Hr. Julio César Clavijo Sierra de Colombia.
©Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)
 |
la Trinidad no es una doctrina Bíblica |
- Punto 1: El dogma de la trinidad fue introducido en la cristiandad tres siglos después de que Jesucristo fundó su verdadera iglesia y cuando todos los apóstoles ya estaban muertos. Los cristianos que no creían en ese nuevo dogma, eran perseguidos y asesinados por quienes lo impusieron dentro de la cristiandad. Jesucristo y los apóstoles nunca utilizaron la violencia para expandir la doctrina cristiana. Dios no forza al hombre a creer en Él y en sus doctrinas, como sí lo hicieron los iniciadores de la doctrina de la trinidad, quienes incitados por el diablo perseguían y mataban a los cristianos primitivos que se negaban a creer en esa falsa doctrina (Apocalipsis 17:6).
- Punto 2: La Biblia no registra las palabras “trinidad”, “santísima trinidad”, “Dios Hijo”, “personas divinas”, y nunca habla de 2 o 3 “personas divinas”. Al contrario, la Biblia afirma y reafirma en varias ocasiones la existencia de un solo Dios Creador y Salvador, pero nunca dice que Él sea tres en uno.
- Punto 3: La Biblia no registra un solo “bautismo trinitario” en la iglesia primitiva. En cambio, sí registra la evidencia de miles de bautismos hechos en el Nombre de Jesucristo, los cuales fueron realizados por los discípulos de Jesucristo, quienes recibieron las enseñanzas directas y fueron instruidos por el propio Señor Jesucristo. Ellos entendieron que Jesús los mandó a bautizar EN EL NOMBRE, el cual es JESÚS. Mateo 28:19 habla de UN SOLO NOMBRE pero no lo menciona. Hechos 2:38 menciona de manera explícita que EL NOMBRE QUE DEBE SER USADO EN EL BAUTISMO ES JESÚS. Filipenses 2:9-10 enseña que JESÚS ES EL NOMBRE SUBLIME, y Hechos 4:11-12 expone que JESÚS ES EL ÚNICO NOMBRE BAJO EL CIELO EN EL CUAL PODEMOS SER SALVOS.